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Mi Intercambio A España En Villa
Pepa
Por: Omar Muciño Trochez
Ingeniería en Sistemas
¿Alguna vez te has imaginado que se siente estudiar en
otro país? ¿Podrías imaginar cómo puede ser tu vida en
otro país y que por casualidad conozcas, no solo a un
estudiante sino a muchos de tu misma nacionalidad?
¿Estudiantes que compartan los mismos buenos momentos y
situaciones que tú?
Nunca me imaginé de qué forma podría marcar mi vida un
intercambio estudiantil…
Cuando empecé a buscar una universidad para continuar
con mis estudios, tuve la oportunidad de conocer la
Universidad del Valle de México gracias al trabajo de mi
mamá y mi tía, y uno de los beneficios que te ofrece la
universidad es poder realizar un intercambio académico a
otro país, lo cual simplemente lo vi un poco lejos en
ese momento pero fue uno de mis planes a futuro.
Quiero ser ingeniero en sistemas y cuando llegó el
momento oportuno en mi carrera para realizar un
intercambio, investigué los lugares disponibles para mi
carrera y me encontré con el lugar que nunca podría
decir que me equivoque en escoger, y ese lugar es
Madrid, España; ¿Te imaginas en ese momento? ¿Estudiar
en España? Había muchos lugares disponibles en los
cuales también podía tener muy buenas oportunidades pero
cuando tienes que decidir simplemente eliges; yo escogí
estudiar en la Universidad Europea de Madrid y me
pregunté muchas veces que iba suceder conmigo, con
cierto temor e incertidumbre.
Muchos estudiantes dejan a toda su familia, a su novia,
a sus buenos amigos, otros dejan su trabajo y los
compañeros del trabajo, por lograr una buena meta
personal, y simplemente pensar que debemos dejar todas
las costumbres, la comida, el ambiente, el tipo de
gente, la cultura, es decir, tu vida entera en México,
es bastante difícil y doloroso, pero si todas las cosas
fueran fáciles, cualquiera las haría, las metas que nos
cuestan trabajo son las que realmente marcan los
recuerdos y el corazón.
Hace un año llegó el momento en que yo debía tomar un
vuelo a Madrid y alejarme, con lagrimas en los ojos,
totalmente de todo pero siempre supe que ese “todo”, eso
que dejé, me acompañaría donde estuviera y que también
estaría a mi regreso, así que no me preocupe más y me
fui.
Después de un muy buen año de estudiar en Madrid, se que
la elección que hice ha sido la mejor de mi vida.
Cuando llegue a Madrid no tenía asegurado el lugar donde
podía vivir; pero de parte de unos amigos me enteré de
un chalet, así es como le llaman en Madrid a una casa, y
me dijeron que ese chalet estaba cerca de la escuela y
que podría ser una buena opción para hospedarme; tomé un
taxi para llegar al chalet y a un lado de la puerta pude
leer el nombre de “Villa Pepa”, ese nombre nunca podré
olvidarlo porque es tan penetrante la experiencia de
integración de las personas que vivimos aquí que ahora
podemos decir nosotros somos Villa Pepa.
Normalmente los estudiantes vienen por un intercambio
básico, es decir, vienen por un intercambio de un año o
lo que es más normal por seis meses. Yo he visto pasar a
dos generaciones, hablando semestralmente, porque es
cuando la mayor cantidad de estudiantes se van y pasan a
ser otro los que integran a Villa Pepa. Ahora tengo un
año de vivir en “VP”, como ahora la llamamos, y es un
tiempo en el que son muchas experiencias nuevas las que
te dejan un aprendizaje y reflexión inmensa.
¿Vivir con más 30 personas? Ufff… Viví, como mínimo, con
30 amigos de los cuales he conocido a gente de Alemania,
de Italia, y por supuesto la mayoría siempre fuimos de
México; aprendí tanto de cada uno que me siento muy
afortunado de vivir aquí…
Cuando llegué hubo una especie de votación para decidir
si me quedaría en esta casa por parte de los que ya
vivían aquí porque ya casi no había lugar pero lo mejor
fue que si me quedé y ha sido una buena etapa de mi
vida.
La amistad que llegué a formar con cada uno de los que
vivieron aquí fue de lo mejor, poco a poco nos conocimos
por que vivir a diario con cada uno es totalmente
diferente que una amistad que comúnmente conocemos, en
la que un día los vemos en la escuela, en el trabajo o
en el algún lugar y vamos avanzando en la amistad poco a
poco pero vivir aquí a diario con cada uno es totalmente
diferente porque se invierte más tiempo con cada uno de
ellos en cualquier momento.
A veces salíamos juntos a visitar lugares, en el que se
veía la unión de todos, íbamos a Madrid y el autobús era
casi todo para nosotros porque éramos muchos y la gente
nos miraba como si fuéramos un grupo de turistas o algo
así jajaja… pero después la gente nos identificó como:
“ah es que allí es la casa de los Mexicanos”.
En este año pude disfrutar tanto de la oportunidad que
me dieron mis padres porque hay tantas cosas que conocí,
que valoré y que aprendí. Una de las cosas que pude
valorar es el amanecer y el atardecer que se pude ver
desde la terraza de la casa, es tan tranquilo que
ciertas veces fueron motivo de reflexión y de
relajación, en la que me preguntaba ¿qué hago aquí?,
pero no con disgusto sino con una tranquilidad y
aceptación que pensaba en un día menos o en un día más
que disfruté o que disfrutaría.
Algunos momentos de los que disfruté mucho fue por
ejemplo el día en que tramité mi NIE (Número de
Identificación de Extranjeros), porque es cuando
oficialmente eres residente en España, después de que tu
visa española caduca.
Ese día fui con unos amigos, “Isra” (a la izquierda) y
con “Gigo” y estuvimos en formados para tramitar el NIE
con un frío que por lo menos en el D.F. no lo había
sentido pero “hasta el frío y lo nublado se disfruta en
otro lado”, dice mi mamá jajaja…
Otra de los muchos momentos buenos y beneficiosos de
estar aquí es que conocí a unos amigos de Alemania, que
al principio me parecía que seríamos muy distantes
porque tienen una forma de pensar muy diferente a la
nuestra pero con el tiempo me di cuenta que hay muchos
aspectos en común; de izquierda a derecha, conocía a
Sarah, una visita temporal, a Inga, a Kristina que
también era una visita temporal y a mi buen “Roomie”
(compañero de cuarto) Danny.
Danny y yo compartíamos la habitación y vivir con un
Alemán, fue de mucho provecho porque aprendimos de
muchas experiencias; me enseñó algunas palabras en
alemán y muchos aspectos de su cultura que son muy
interesantes, además él tiene un estilo de vida
diferente que de cierta forma apliqué un poco a mí
estilo, y nos llevamos tan bien que le decía “Mein
Bruder”, que significa mi hermano en español.
Otro buen momento fue cuando hicimos una Parrillada
Nocturna que simplemente surgió por tratar de comer y
sentirnos como en México, porque preparamos comida
típica y escuchamos música buena.
Éramos tantos en la casa que veníamos de diferentes
partes de México que hice amigos de Guadalajara,
Saltillo, Hermosillo, San Luís Potosí y por supuesto del
D.F. Algunos sabían hacer tortillas que no eran muy
“redondas” porque no teníamos tortillero pero la forma
no importaba, el sabor fue lo mejor; otros sabían
cocinar y disfrutamos de unos buenos y clásicos
frijoles, algunos ayudamos a preparar lo demás y otros a
montar las mesas, las sillas y el asador; obviamente
después hubo un poco de fiesta para bailar como en
México y contagiamos tanto a los alemanes que hasta
“Salsa” saben bailar.
Una fecha importante para todos es Navidad y organizamos
un intercambio entre nosotros y junto con José Antonio,
el dueño de la casa, hicimos una cena entre todos, y
nuevamente lo preparamos varios desde las compras hasta
la organización para la comida.
Cenamos, hicimos el intercambio, y después nos
felicitamos entre todos; fue un momento en el que cada
vez más la amistad y la unión crecía entre nosotros.
Nos separamos unos días porque cada quien salió de
vacaciones por Europa y nos reunimos hasta enero.
Poco a poco el primer semestre se terminó, y las
despedidas fueron duras para todos, sabíamos que se iba
terminar pero no sabíamos que nos dolería tanto
despedirnos; cada quien se expresó a su manera pero aún
así todos sentimos cada vez más la ausencia de cada uno,
primero nos despedíamos de muchos a uno y después ya no
había nadie a quien despedir y fue tan triste que la
casa se sentía sola, en silencio y sin vida.
Pronto llegaron los nuevos integrantes de VP,
conservando las mismas nacionalidades siendo en su
mayoría mexicanos de los diferentes estados, también los
alemanes y una nueva italiana.
Después de un invierno bastante frío, en comparación al
D.F.; vinieron las despedidas de VP I y la bienvenida a
VP II. Rápido se acercó el verano y disfrutamos de buena
convivencia en la alberca que el nombre correcto aquí es
piscina y cuando vamos a nadar en España dicen “vamos a
bañarnos”.
Aquí pasé mi cumpleaños número 22, y como era costumbre
ya en todos los que cumplimos años durante nuestra
estancia aquí, pues justo a las doce de la noche nos
felicitábamos con el típico pastel, y pues a falta de la
familia aquí estábamos nosotros para animarnos y
disfrutar de la mejor manera nuestro cumpleaños.
La segunda generación de VP era diferente pero con una
buena intención de formar una familia nueva, así era la
forma en que nos considerábamos unos a otros, una buena
familia donde compartíamos la mayor cantidad de tiempo,
y sentimientos.
Por supuesto que el Día de las Madres teníamos que
organizar algo, así que decidimos mandarles serenata a
nuestras madres e hicimos una dedicatoria individual,
después lo grabamos, lo subimos a internet y así lo
pudieron ver en México.
En la serenata Danny y Stefania, la italiana, dieron una
felicitación a sus madres en su idioma, y cantaron con
nosotros aunque tal vez no comprendían del todo la
canción.
En las dedicatorias uno por uno hizo un esfuerzo para
dar unas palabras de felicitación y agradecimiento.
Ahora tengo buenos amigos españoles, tengo clases con
ellos, juego futbol con ellos cada viernes y poco a poco
ellos también se unen en las reuniones en VP combinando
un poco las culturas.
Creo que el sacrificio de una vida establecida que tenía
no significa que la olvidaré por una nueva sino que
ahora ésta nueva experiencia me ha formado más el
carácter, la forma de ver a mi familia y mis amigos, en
sí, valorar todo lo que tengo.
Ha sido muy difícil para mí vivir esto por diferentes
situaciones pero también estoy muy feliz de hacer lo que
quiero, ser determinante no temor del futuro de mi vida,
como siempre me aconseja mi padre; tomar las
oportunidades que tengo por muy difíciles que sean y
salir adelante. |
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